Zapatos rojos, tacones finos. Fue lo primero que vi al entrar enel Arlington. Levanté la vista para ver a la propietaria. Tenía un lunar sobre la boca al lado izquierdo de la nariz.. El pelo, rubio y liso, le caía sobre el lado opuesto dejando ver un solo ojo. Grande, con pestañas largas. Sostenía una copa en la mano. Y me miraba. No, no era ella. Estaba girada hacia la puerta y me miraba.

 Avancé hacia la barra y me senté a su lado. Ella quedó entre la puerta y yo. Pedí un gimlet a Lucas. Petición inútil porque ya lo estaba preparando. Se giró lentamente hacia mi . Aspiré su perfume. No era el perfume de ella. No era ella. Su mano derecha sostenía un cigarrillo con boquilla dorada. Se lo encendí. Frunció unos labios rojo intenso y aspiró el humo. Me miró largamente y esperó.

- Me dijo que estarías aquí, dijo.

 - Quién, dije a mi vez.

 - Ya sabes quien. Ella. No quiere volver a verte. Nunca.

 Se levantó, cogió un bolso que hasta entonces no había visto y se alejó hacia la puerta seguida de una nube de humo perezoso. En la barra quedó una copa apenas empezada y unos circulos húmedos. Abrió la puerta y desapareció.

 Lucas me miró y me puso otro gimlet.